2001: Una odisea espacial
Se hallaban todavía a cien metros de la Nueva Roca cuando comenzó el sonido.
Era apenas audible, pero sin embargo los detuvo en seco, quedando paralizados en la vereda, con las mandíbulas colgando flojamente. Una simple y enloquecedora vibración repetida salía expelida del cristal, hipnotizando a todo cuando aprendía en su sortilegio. Por primera vez —y la última, en tres millones de años— se oyó en África el sonido del tambor.
El vibrar se hizo más fuerte y más insistente. Los monos humanoides comenzaron a moverse hacia delante como sonámbulos, en dirección al origen de aquel obsesionante sonido. A veces daban pequeños pasos de danza, como si su sangre respondiese a los ritmos que sus descendientes aún tardarían épocas en crear. Y completamente hechizados, se congregaron en torno al monolito, olvidando las fatigas y penalidades del día, los peligros de la oscuridad que iba extendiéndose en el hambre de sus estómagos.
2001: UNA ODISEA ESPACIAL
[Bloque I] Noche primitiva
[Capítulo 2] La Nueva Roca
✑ Arthur C. Clarke