Autobús
Avanzaba por el corredor de la línea 4 rodeado de hombres con mochilas hacia el caluroso intercambiador de Moncloa. Me esperaba una hora encerrado en el autobús. Me senté en la última fila junto a la ventana. El conductor demoró la salida, el bus se llenó y la chica del pasillo central se pegó a mí. Fuimos todo el viaje hombro con hombro y muslo con muslo. Era lo más cercano al sexo que había tenido en mucho tiempo. Puse un podcast e intenté dormitar para no acalorarme.
Pasado el puerto abrí los ojos. La chica escribía en una libreta. El pelo cubría la hoja. Envidié su concentración en aquel espacio. Pensé en preguntarle algo. No dije nada.
Bajamos en la misma parada. Llovía. Ella se tapó con su cazadora. Yo me mojé.