Lunares
Tomamos dobles en la Dos de Mayo. La cerveza apacigua el sol. Bebería más rápido. Suelto alguna tontería.
Una mujer envuelta en transparencias capta mi atención. Sus areolas son del mismo color que mis ojos; los suyos apuntan a otra parte.
Mis lunares son puntos de sutura no absorbidos.
Vistazo a los laterales. Solo intercambio miradas con el camarero y un vendedor ambulante. Desgastado en la mesa de los quemados. La tarde sigue y solo pasan las rondas.
Un dálmata cruza el centro de la plaza.
Anochece. Debo volver a la sierra, alejado de la oportunidad.
Marcho con el ánimo gripado.